Por Sergio Arturo Rodríguez Rey
Documental que muestra la barbarie del holocausto nazi, en un juego entre el presente y el pasado con cambios de color, las imágenes de archivo se ven contrastadas con movimientos de cámara que nos enseñan como se encuentran hoy en día estos antiguos albergues de muerte.
Pensar en el genocidio judío es inmediatamente pensar en el carácter auto destructivo de la humanidad, que en su intento por destruirse alcanzó niveles in imaginados de tortura. Es triste ver los planos actuales del campo de exterminio donde ni sombras quedan de aquel fatídico hecho que conmovió a la humanidad tanto ayer como hoy, además de mostrar lo efímero de la vida humana y cómo, a pesar del tiempo, sólo sobreviven edificios que no son más que toneladas de concreto erigidos para que hoy en día recordemos lo monstruosa de nuestra naturaleza.
El documental tiene en su mismo corazón la magia de un producto audiovisual de llevarnos a un pasado que quisiéramos olvidar pero que no se debe, si es que conservar nuestra vida sobre la tierra queremos.
El comentario como reflexión personal resulta muy interesante y denota gran sensibilidad, no obstante, faltó profundizar en el análisis formal y estructural de la película.
ResponderEliminarJUAN DAZA